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INNOVAR Y COOPERATIVISMO, ¿MATRIMONIO IMPOSIBLE?

INNOVAR Y COOPERATIVISMO, ¿MATRIMONIO IMPOSIBLE?

Autor: 

Daniel Fernando Cortés G

Coordinador de Proyectos Especiales e Innovación Ethos Soluciones de Software

Ingeniero de Sistemas con cerca de 26 años de experiencia en el sector de software y TI en Colombia. Amplia experiencia en la Gerencia de Proyectos de Implantación de sistemas de Información ERP enfocados al Sector Financiero, Microfinanzas, Solidario y Educativo. Líder y gestor de innovación y resolución inventiva de problemas en Ethos y varias empresas. Participante activo de iniciativas colaborativas como FEDESOFT, Clúster de Software y TI de Bogotá, Karión SAS.

“En mi empresa la innovación no es necesaria” o “Innovar es muy caro” son
frases que se escuchan, con cierta frecuencia, en el ambiente empresarial. Y es
que innovar se relaciona más con actividades de genios o inventores y en
contextos exclusivos, alejados de la realidad de una cooperativa en Colombia o en
Latinoamérica. Se piensa, erróneamente, que la generación de innovación solo se
puede dar en sitios como Silicon Valley o Barcelona, y que se requiere un gran
presupuesto y todo un equipo de expertos a disposición de la empresa para lograr
innovar.

¿Por qué pasa esto? Básicamente, por desconocimiento del real significado
del términoinnovación. El primer error que hay que corregir es que innovación e
invención no son lo mismo. La innovación está ligada con la modificación o
creación de nuevos productos y servicios, o con la adecuación de procedimientos,
al interior de la organización, con aplicación exitosa en el ámbito
empresarial. Básicamente “pensar y actuar de manera útil, diferente y efectiva ”
(SIT, 2017). Los temas relacionados con la innovación están basados en lo que
se conoce como el Manual de Oslo (OECD, 2005), que es una publicación de la
OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico).
Recientemente, Colombia fue aceptado a este exclusivo grupo.

También se cree que para innovar se requiere contar con un equipo de
genios encerrados en un laboratorio, aislados del mundo y con un enorme
presupuesto. Este concepto es erróneo: la generación de ideas innovadoras
puede salir de cualquier persona que forme parte de la organización. Desde la
señora de los tintos hasta el presidente de la empresa pueden dar ideas que se
conviertan en innovación. No es necesario ser inventor o tener demasiada

formación académica para tener ideas innovadoras. La motivación y la
organización son la clave del asunto.

En mi criterio, los elementos más importantes para fomentar la generación de
innovación a nivel empresarial son:
▪ Una cultura empresarial que promueva la generación de nuevas
ideas de forma estructurada.
▪ Personal comprometido con la esencia de la empresa.
Otro de los principales conceptos es la aceptación del fracaso como
herramienta de aprendizaje. Se debe tener muy claro que los procesos de
innovación no siempre son exitosos y la mayoría de veces no dan los resultados
esperados en primera instancia. El fracaso es un motor de aprendizaje y una
manera de ver cómo hacer diferente las cosas. El fracaso es la oportunidad de
levantarnos y hacer las cosas mejor. Henry Ford decía: “Fracasar es la
oportunidad de volver a intentarlo de una manera más inteligente”.

Bajo este contexto, y con lo difícil que es mantener empresa en nuestro
medio Latinoamericano, los directivos de una organización solidaria pueden llegar
a pensar que la innovación no puede ser parte de la propuesta de valor de su
cooperativa. Sin importar el tamaño, la innovación debe estar presente como parte
de la misión y visión cooperativa. ¿Por qué es importante innovar? Desde el
momento que innovamos, estamos construyendo una promesa de valor
perdurable para nuestros asociados, ya que le estamos asegurando que vamos a
crecer y adecuarnos a sus particularidades y necesidades.

Colombia, desde hace varios años, le está apostando al fortalecimiento
empresarial en varios frentes y sectores económicos, incluyendo la innovación.
Varias entidades de promoción y fortalecimiento empresarial, al amparo de
programas de fomento gubernamentales, han decidido apoyar, de manera
decidida, la generación de innovación en todo tipo de empresas con programas
como Pactos por la Innovación o las convocatorias de Colciencias e Innpulsa. Lo

más paradójico es que en este tipo de convocatorias o programas la participación
de cooperativas u organizaciones solidarias es casi nula.

Todos los modelos de negocio están cambiando dramáticamente y la única
opción es innovar con mejores productos o servicios so pena de desaparecer o
extinguirse lentamente. Estamos en un momento de nuestra vida profesional y
laboral en el cual podemos marcar la diferencia a nivel de país y a nivel
cooperativo, con productos y servicios innovadores que sean reconocidos como
de clase mundial. ¡Que no nos de miedo innovar!

Bibliografía
OECD. (2005). Oslo Manual 3a Edition, Guidelines for collecting and interpreting
innovation data. Oslo: OECD.
SIT. (2017). El Sentido de Innovar. Programa de Gestión de la Innovación, (pág. 20).
Bogota.

“En mi empresa la innovación no es necesaria” o “Innovar es muy caro” son
frases que se escuchan, con cierta frecuencia, en el ambiente empresarial. Y es
que innovar se relaciona más con actividades de genios o inventores y en
contextos exclusivos, alejados de la realidad de una cooperativa en Colombia o en
Latinoamérica. Se piensa, erróneamente, que la generación de innovación solo se
puede dar en sitios como Silicon Valley o Barcelona, y que se requiere un gran
presupuesto y todo un equipo de expertos a disposición de la empresa para lograr
innovar.

¿Por qué pasa esto? Básicamente, por desconocimiento del real significado
del términoinnovación. El primer error que hay que corregir es que innovación e
invención no son lo mismo. La innovación está ligada con la modificación o
creación de nuevos productos y servicios, o con la adecuación de procedimientos,
al interior de la organización, con aplicación exitosa en el ámbito
empresarial. Básicamente “pensar y actuar de manera útil, diferente y efectiva ”
(SIT, 2017). Los temas relacionados con la innovación están basados en lo que
se conoce como el Manual de Oslo (OECD, 2005), que es una publicación de la
OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico).
Recientemente, Colombia fue aceptado a este exclusivo grupo.

También se cree que para innovar se requiere contar con un equipo de
genios encerrados en un laboratorio, aislados del mundo y con un enorme
presupuesto. Este concepto es erróneo: la generación de ideas innovadoras
puede salir de cualquier persona que forme parte de la organización. Desde la
señora de los tintos hasta el presidente de la empresa pueden dar ideas que se
conviertan en innovación. No es necesario ser inventor o tener demasiada

formación académica para tener ideas innovadoras. La motivación y la
organización son la clave del asunto.

En mi criterio, los elementos más importantes para fomentar la generación de
innovación a nivel empresarial son:
▪ Una cultura empresarial que promueva la generación de nuevas
ideas de forma estructurada.
▪ Personal comprometido con la esencia de la empresa.
Otro de los principales conceptos es la aceptación del fracaso como
herramienta de aprendizaje. Se debe tener muy claro que los procesos de
innovación no siempre son exitosos y la mayoría de veces no dan los resultados
esperados en primera instancia. El fracaso es un motor de aprendizaje y una
manera de ver cómo hacer diferente las cosas. El fracaso es la oportunidad de
levantarnos y hacer las cosas mejor. Henry Ford decía: “Fracasar es la
oportunidad de volver a intentarlo de una manera más inteligente”.

Bajo este contexto, y con lo difícil que es mantener empresa en nuestro
medio Latinoamericano, los directivos de una organización solidaria pueden llegar
a pensar que la innovación no puede ser parte de la propuesta de valor de su
cooperativa. Sin importar el tamaño, la innovación debe estar presente como parte
de la misión y visión cooperativa. ¿Por qué es importante innovar? Desde el
momento que innovamos, estamos construyendo una promesa de valor
perdurable para nuestros asociados, ya que le estamos asegurando que vamos a
crecer y adecuarnos a sus particularidades y necesidades.

Colombia, desde hace varios años, le está apostando al fortalecimiento
empresarial en varios frentes y sectores económicos, incluyendo la innovación.
Varias entidades de promoción y fortalecimiento empresarial, al amparo de
programas de fomento gubernamentales, han decidido apoyar, de manera
decidida, la generación de innovación en todo tipo de empresas con programas
como Pactos por la Innovación o las convocatorias de Colciencias e Innpulsa. Lo

más paradójico es que en este tipo de convocatorias o programas la participación
de cooperativas u organizaciones solidarias es casi nula.

Todos los modelos de negocio están cambiando dramáticamente y la única
opción es innovar con mejores productos o servicios so pena de desaparecer o
extinguirse lentamente. Estamos en un momento de nuestra vida profesional y
laboral en el cual podemos marcar la diferencia a nivel de país y a nivel
cooperativo, con productos y servicios innovadores que sean reconocidos como
de clase mundial. ¡Que no nos de miedo innovar!

Bibliografía
OECD. (2005). Oslo Manual 3a Edition, Guidelines for collecting and interpreting
innovation data. Oslo: OECD.
SIT. (2017). El Sentido de Innovar. Programa de Gestión de la Innovación, (pág. 20).
Bogota.